Tal vez a los dos o tres lectores que pueda tener este blog, no les interese demasiado esto.
Y tampoco creo que la experiencia personal de mi día a día sea tan interesante como para atraer la atención de nadie ni para llenar paginas de blog... pero aún así, me veo en la necesidad de escribir esto.
Y todo viene, a que ayer, mientras cenaba en un restaurante de una conocida franquicia, aquí en Jaén, uno de los empleados, al parecer con alguna
"responsabilidad" se acercó a un grupo de niños (trece o catorce años, no más) que estaban cenando allí y le dijo literalmente a uno de ellos, literalmente, "Aquí no se puede comer comida traida de fuera. Así que si quieres comer vete a la calle."
Cosa que llamó mi atención. Diez niños, que habían comprado su cena y que estaban ahí sentados, tranquilos y educados (no digo que todos los de esa franja de edad sean unos maleducados, pero estos eran tremendamente educados). menos uno, que había sacado un sandwich, que por la apariencia que tenía apostaría que era de casa... seguro.
El chico al oir esto agachó la cabeza y le cambió la expresión de la cara... no puedo expresar lo que sentí al ver al chico en ese momento. Los amigos se miraron unos a otros, cogieron sus bandejas y se salieron a la calle. Todos. El empleado volvió a su trabajo. Los diez chicos, cenando en la calle con el frío que hizo anoche en Jaén, cero grados. Y yo que no podía dejar de mirar a los chicos a través de la cristalera con una mezcla de rabia, impotencia, incomprensión... con un nudo en el estomago...
No se cual fué la causa que hizo que un chico se llevase un sandwich de casa, a un restaurante al que fué a cenar con sus nueve amigos. Pero se me ocurren muchas, tal vez alguna más que al empleado del restaurante, que no tuvo escrúpulos en decirle eso con el local lleno... y se me ocurre pensar, que en los tiempos que estamos, puede que haya alguien que tenga que apretarse el cinturón... y puede que haya gente que lo esté pasando mal... y puede... No todo consiste en lograr un alto margen de beneficio, no todo es ganar dinero, hay una cosa mucho más importante y eso es la humanidad.
Los chicos acabaron su cena, en la calle, después entraron en el restaurante, dejaron sus bandejas y se marcharon...
Yo también me marché... pero no fuí capaz de acabar mi cena... y sinceramente, no sé si algún dia volveré.